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MADRE Y MUJER GANADERA DEL AÑO MARÍA DEL CARMEN MANTEROLA ÍÑIGUEZ


A propósito de este Día de las Madres, tuvimos la oportunidad de platicar con la señora María del Carmen Manterola Íñiguez, de la Ganadería Antonio Manterola Rojas y el Rancho Arroyo del Potrero, de Martínez de la Torre, Veracruz; una mujer ejemplar que sacó adelante a sus hijos a través del trabajo del rancho y la ganadería. Además, en la pasada LVII Asamblea General Ordinaria, celebrada en Tampico recibió un reconocimiento especial como la Mujer Ganadera del Año.

Aquí te presentamos lo que esta excelente madre y ganadera compartió con nosotros. ¡Felicidades a todas las mamás de la ganadería!

• Acercamiento al rancho

Desde la infancia anduvimos con mi papá en los ranchos, siempre tuvimos mucho contacto con su ganadería. Había un detalle, mi papá era una persona machista, para el rancho le daba más importancia a sus hijos varones antes que a nosotras las mujeres porque nosotras éramos las princesas de la casa.

Cuando mis hermanos varones mueren, mi papá nos jaló a las mujeres y empezamos a ir más a menudo al rancho, nos empezó a enseñar cómo era el movimiento, cómo se trabajaba el ganado, cómo paría una vaca, el movimiento de los potreros; él decía que era muy importante que antes de que hubiera ganado, hubieran muy buenos potreros para que los animales estuvieran en buenas condiciones… y así fue el acercamiento para mí, tanto para el rancho como la ganadería. Mi hermana y yo sacamos adelante el rancho cuando mi papá murió hace ya 13 años.

• Obstáculos

El obstáculo más grande es el hombre, no tanto el trabajo, para mí fue muy difícil entrar al trabajo y quitarles la idea de que las mujeres no pueden trabajar en el rancho. Hicimos camino con mi hermana pero sí fue pelear, darnos nuestro lugar, decir “aquí existimos y aquí estamos trabajando y tanto el hombre como la mujer son dignos de trabajar”.

Y sí, efectivamente también hay mucho trabajo en el rancho que uno como mujer tiene menos fuerza que un varón, por ejemplo lazar un animal, tan es así que yo traigo una pierna rota, me la rompió un becerro al estar numerando en el rancho; pero nunca me rendí, no por eso dije “ya me rompí la pierna, por eso ya no voy a acercarme al ganado”, ¡jamás!, yo seguí trabajando.

Mi papá me enseñó a ser una mujer de retos, no tirar la toalla, yo siempre fui una persona muy testaruda y siempre dije “voy a salir adelante porque voy salir adelante”, no porque era mujer no iba a poder hacerlo, además me gustaba mucho, yo amó el campo, amó el rancho, mi papá siempre nos dijo que no perdiéramos su fierro, para mí fue como una prueba de esfuerzo: poder sacar la ganadería de mi papá adelante.

• El legado

Mi papá llevaba cerca de 60 años, él nos hace falta desde hace 13 años, son casi 75 años de trabajo en el rancho.

Mis hijos veían como trabajábamos, vieron todo lo que pasamos en el rancho. Mi papá decía que esto había que amarlo para que fueras exitoso, yo creo que es así en cualquier tipo de trabajo, si eres zapatero debes ser el mejor zapatero para que seas una persona exitosa en la vida, por eso siempre les dije a mis hijos “si les gusta esto y lo aman, adelante, las puertas están abiertas, aquí hay mucho donde trabajar, mucho que aprender, pero si no les gusta no hay problema, contratamos gente y seguimos con el legado de tu abuelo”.

Mi hijo mayor es médico veterinario, le gustó mucho la ganadería, él ha visto cómo se trabaja el ganado, le gusta mucho la genética. Han mejorado muchas cosas del manejo del rancho con él y estoy muy contenta por ello.

Le agradezco mucho a mi padre porque él siempre me dijo que las cosas jamás las dejara sin terminar… lo amo donde esté.

• Reconocimiento como mujer ganadera del año

Para mí fue una sorpresa porque no me la esperaba, yo siempre pensé que eso era para los hombres. Al recibirlo no pude ni hablar, no pude decir todo lo que quería decir, me dio mucho gusto que me dieran el reconocimiento porque eso puede proyectar muchas cosas para todas las mujeres que están luchando en la ganadería, mostrarles que sí se puede, que una mujer puede lograr todos los objetivos que quiera, puede ser exitosa en todos los ámbitos, donde pongan el pie, pueden crecer.

Para mí fue un gran orgullo y satisfacción porque fueron muchas lágrimas desde que mi papá faltó, sacar adelante los ranchos, los hijos, había problemas económicos, pero salimos adelante gracias a Dios, nos invadieron el rancho cuando mi papá murió, tuvimos que sacar la invasión y muchas cosas más que nos pasaron durante el tiempo que mi papá no estuvo. Él siempre decía que Dios le daba las batallas más difíciles a la gente que sabía que iba a poder sacarlas adelante; entonces le doy gracias a Dios por haberme dado estas batallas, porque gracias a todas esas luchas que hemos tenido me hice más fuerte y vigorosa para salir adelante.


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