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ENSILAJE DE MAÍZ DKSILOS


Los expertos lo definen como “un cambio en el estado del clima que puede ser identi- ficado por cambios en los promedios y/o la variabilidad de sus propiedades, y que per- siste por un periodo de tiempo extendido, típicamente décadas o más, como resultado de la actividad humana”, haciendo uso intensivo de la atmósfera como receptora de emisiones de los gases de efecto invernadero: dióxido de carbono (CO ), metano (CH ) y óxido nitroso.

La problemática reside en que los volú- menes de gases de efecto invernadero (GEI) emitidos durante los últimos cincuenta años (debido a la industrialización) sobrepasan

la capacidad de captura de la biósfera y el resultado neto es el aumento constante de las concentraciones de estos gases, que obstacu- lizan la emisión de energía hacia el espacio exterior e incrementan el proceso natural de efecto invernadero.

Por otra parte, muchos estudios demuestran ganadería extensiva, es una de las fuentes más importantes en la emisión de gases que producen el efecto invernadero asociado al calentamiento global.

Algunas estimaciones afirman que la ganadería contribuye en un 18% al cambio climático, que produce el 9% de las emisiones de dióxido de carbono (CO ), el 37% de las emisiones de gas metano (CH ) y el 65% de las de óxido nitroso (N O). Como dato adicional, el gas metano pro- ducido por los rumiantes tiene 23 veces mayor potencial de calentaiento que el CO2 y una vida media de 10 años en la atmósfera.

Por ello, la actividad ganadera ha sido cuestio- nada por su contribución a las emisiones antro- pogénicas de gases efecto invernadero (GEI), los cuales provocan el calentamiento de la superficie terrestre y la destrucción de la capa de ozono.

Además, la producción de este gas puede re- presentar entre 2 y 12% de la energía consumida por los rumiantes.

Técnicamente, el metano producido por  los rumiantes proviene de la fermentación de los carbohidratos estructurales en el rumen. Dicha fermentación genera productos de desecho como ácidos grasos volátiles (energía para el animal), calor de fermentación, bióxi- do de carbono y gas metano.

Por ello, la reducción en las emisiones de CH es un punto clave para mejorar el uso de la energía, aumentar la eficiencia productiva, disminuir los costos de producción e incidir favorablemente en la competitividad econó- mica y ambiental de la producción ganadera.

A nivel mundial, el ganado rumiante pro- duce aproximadamente 80 millones de tonela- das de metano anualmente, lo que representa alrededor del 33% de las emisiones antropo- génicas; en México, se estima que la emisión total de metano producido por las 23.3 mi- llones de cabezas de bovinos de nuestro país asciende a aproximadamente 2.02 Tg (tera- gramos) por año; esto es debido a que el 86% de nuestra ganadería consume pastos con bajo contenido de proteína cruda, alta fibra de- tergente neutro (FDN) y baja digestibilidad,  lo que resulta en una baja ingesta de materia seca, baja productividad y altas emisiones de metano; los altos contenidos de FDN se corre- lacionan positivamente con la alta producción de metano para el ganado lechero y de carne. 

Por último, con un contenido de energía bruta de 55.22 MJ/kg (megajulios de energía necesaria para hacer un kilogramo de produc- to), el metano producido por los rumiantes representa una pérdida significativa de ener- gía en los sistemas de producción.

Los datos son contundentes, pero, ¿qué hacer como ganaderos para contribuir en la mitigación del cambio climático?

Las respuestas son relativamente sencillas y recaen en tres categorías: I) mejorar las prácticas de alimentación, II) uso de aditivos dietéticos, y III) cambios en el manejo a largo plazo y mejoramiento genético.

En cuanto al mejoramiento en las prácticas de alimentación, el ensilado de maíz DKsilos contribuye notablemente a la mitigación del cambio climatico debido a su calidad; esto es dado que la fracción forrajera del ensilado de maíz es más digestible que la mayoría de los pastos tropicales, produce menos metano que los pastos con menor tasa de degradación (pastos de menor digestibilidad).

Adicionalmente, el grano de maíz (almi-dón) presente en el ensilado de maíz DKsilos favorece la producción de propionato y disminuye la relación entre el metano y la materia orgánica fermentada en el rumen. Como resultado palpable, se obtienen mayo- res productos de la ganadería (carne y leche) por similares unidades de metano producido (mismas emisiones pero mayor producción = mayor eficiencia).

En este sentido, los programas de alimen- tación  , tales como “preñez” que está orientado a reducir el periodo interparto, esta- ría contribuyendo a la mitigación del cambio climático obteniendo más crías en la vida útil de una vaca por las similares unidades de emisión.

Posteriormente al parto de la vaca, contribuiría a la mitigación del cambio climá- tico en tres vías: I) mayor ganancia diaria de peso en los becerros, II) mayor producción de becerras que se integrarán posteriormente al pie de cría y estas becerras acortando la edad al primer parto, y III) mayor producción de leche por vaca al día. 

Todo lo anterior, es la propuesta de  para que los productores realicen una gana- dería climáticamente inteligente, como una alternativa viable y económicamente rentable que afronta los retos del cambio climático.

 


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