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¿QUÉ NOS ESTÁ ENSEÑANDO LA COVID-19 EN LA GANADERÍA?


Desde el inicio del año pasado (2020), la pandemia por la Covid-19 (C-19) nos azotó de forma estrepitosa, asombrosa, y sin darnos cuenta, ha significado un verdadero tsunami en todos los aspectos y para el gremio ganadero, que es preponderante en México, no fue la excepción, se sintieron sus efectos, que fueron más negativos que positivos, ya que ha sido vapuleado y afectado en todos sus frentes, fenómeno que será registrado y recordado por mucho tiempo. De tal suerte que, debemos desde nuestros propios espacios empezar ya, una nueva, y tal vez para siempre, modalidad de hacer negocios y emprender la nueva forma de hacer las cosas para subsistir, y más aún, para progresar en lo que sabemos hacer.

Teníamos modelos de desarrollo agropecuarios, que parecían infalibles e indestructibles, y tan solo en pocos meses éstos fueron derrumbados como por arte de magia y aun no nos damos cuenta del efecto que tendrán.

¿Que nos ha (está) enseñado esta nueva forma de vida con la presencia de la C-19 en la ganadería? Que la ganadería y la agricultura son los principales eslabones de la vida diaria de los humanos, ya que estas dos actividades y todo lo que las envuelve son imprescindibles, agregando siempre valor en esta cadena alimenticia. Estas no pueden parar y siguen 24/7, los 365 días, produciendo en pro de alimentar a los pueblos.

Estos dos inseparables elementos de producción de alimentos, necesitan otros insumos para continuar su “rentable producción”; sin embargo, esto no ha sido del todo posible ya que los insumos derivados nuevamente del petróleo (gasolina y diésel principalmente), herramientas de trabajo, maquinaria, bancos/ financiamiento, tradiciones y el resto de insumos pecuarios y agrícolas, siguen impactando negativamente en la productividad y rentabilidad de la ganadería en México.

La producción de alimentos depende también de una herramienta básica y toral: usar inteligentemente las tecnologías actuales, derivadas de los conocimientos científicos, para orientar y mejorar la producción de alimentos para el consumo humano. Sabemos que si seguimos produciendo alimentos para la población como lo veníamos haciendo hace 9 meses (y no se diga hace cinco, diez o 30 años), no se ve que pueda existir un buen negocio en el nuevo horizonte ganadero.

Con la C-19, no como justificante pero sí para hacernos más conscientes de lo que ha significado la ganadería y su efecto contributivo en el tema del cambio climático, esta corriente cada vez se asoma con mayor fuerza y “no se va a detener”; sino todo lo contrario, ya existen temas en varios países y sobre todo, tanto en los Estados Unidos como en la Unión Europea, para impulsar tres temas que han hecho pensar a varios gobiernos e investigadores de todo tipo, siendo las siguientes áreas a discutir:

1) La ganadería será fuertemente atacada y con mayor vigor señalándola como la principal emisora y de mayor aportación de metano y amoniaco al medio ambiente (no así los cerdos y pollos). Aquí el manejo y la profesionalización de los actores de cada unidad productiva tomarán mayor preponderancia.

2) Se prevé que para el año 2050, las emisiones derivadas de este sector, llegarán a ser tolerancia cero. Lo que se plantea con esto es un reto enorme, principalmente para la ciencia de la nutrición y alimentación del ganado.

3) El efecto de producir carne, leche y sus derivados hechas en laboratorios a la medida del consumidor a partir de células madre (fuente: Precisión Fertility / RedthinkX, by Catherine Tubb2 ). Es decir, esto último para el año 2030 o 2035 y no se diga para el 2050, irá poco a poco permeando y exigiendo leyes de producción pecuaria y será una realidad. Tal vez no está para creerse, pero así será en el próximo futuro, que está a la vuelta de la esquina.

La C-19 ha hecho que pensemos más en estos retos para la ganadería, ya que, si tomamos como ejemplo Estados Unidos, ellos han bajado en más de un 30 a 40% su hato lechero en los últimos 10 años, y en sentido inverso, han llegado con ese menor número de vacas, a producir tres veces más de leche y derivados. Alemania, España y otros países están trabajando en ese sentido, en el caso de Holanda hasta pondrán un impuesto a los ganaderos que más ganado lechero tengan y que deberán tratar las excretas del ganado (bostas), si no, serán multados por contaminar el medio ambiente, aire, aguas y océano.

Mientras que, en países en desarrollo estamos pensando en tener más vacas y más ganado para producir más leche y carne, cuando deberíamos doblar la producción con el mismo inventario que tenemos, ya que las tendencias globales se dirigen hacia esa meta, de otra manera vendrán los puntos 2 y 3 arriba mencionados, a reemplazarnos rápidamente, ya que tiene un sentido económico, social, medioambiental y geopolítico impresionante, es decir, o nos orientamos hacia la profesionalización de los establos lecheros, de los productores de pie de cría y engordadores, para que logremos lo que se ha comentado o nos despedimos de este negocio porque será muy difícil que sigamos en el mercado futuro.

Al menos de aquí al año 2030, faltan 10 años; pero no se diga para el 2050, porque ya hoy se vislumbra un consumidor (y cada vez en aumento) mucho más informado, más exigente y que valorará qué, cómo, cuándo y dónde se están produciendo los alimentos que va a consumir en los días por venir. Esto nos dicta: “o cambias o te cambian”, y cuando digo cambian no es por otro productor vecino de tu rancho o granja agroecológica, ojalá, sino lo que ocurrirá, es que todo lo que comamos vendrá del exterior, es decir, de países donde sí se pusieron “las pilas por cambiar” y que serán los que alimentarán a nuestro país, ahora sí más de lo que ya alimentan hoy en día.

RedthinkX menciona: “Hace diez mil años, la primera domesticación de plantas y animales marcó un punto fundamental en la historia de la humanidad utilizando los macrorganismos, ahora, llega la segunda domesticación de plantas y animales, pero utilizando los microrganismos… ya no es de tomar, sino de crear.”

Para abonar más a lo que se ha descrito en los tres puntos anteriores, lo que propondré será utilizar lo que se ha llamado Economía Circular, dicho en pocas palabras (ya que el tema es extenso), es que todo proceso de producción debe ser programado, reintegrado y vuelto a ser utilizado, es como un “reciclaje, el cual debe ser amigable con el medio ambiente y bajando costos”.

Para nuestro entorno, lo convertimos en una Nutrición/Alimentación Circular3 para los animales de granja, de aquí partí para preguntar: ¿qué nos está enseñando la C-19 en la ganadería?, y lo que les he comentado es que drásticamente tenemos que buscar un nuevo paradigma que reordene y reoriente las NUEVAS formas y actividades para transformarnos de una ganadería tradicionalista, a una más rentable y más amigable con el medio ambiente. Hacia allá apuntan las nuevas formas de los que se quedarán en el mercado de la producción de alimentos para los próximos 10 años (2030) y los siguientes.

 



Nombre: DMV. Victor M. Basurto Kuba
Ocupación: Director comercial

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